El Centro de Asistencia a la Víctima intervino en el caso de una mujer sorda, víctima de violencia de género y en estado de vulnerabilidad

Gestiones del organismo dependiente de la Defensoría del Pueblo permitieron brindar contención y asistencia a la víctima, que finalmente pudo regresar a Paraguay, de donde era oriunda.

El Centro de Asistencia a la Víctima de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Santa Fe intervino en el caso de una mujer sorda de nacionalidad paraguaya, víctima de violencia de género, quien fue atendida y contenida en la institución, en articulación con la Dirección de Prevención y Atención de las Violencias de Género de la Municipalidad de Rosario. Gracias a las gestiones y a la colaboración de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, la víctima pudo finalmente regresar a su país y reencontrarse con su familia.

El CAV tomó intervención en el caso a través de una comunicación de la responsable de un Centro de Protección para Mujeres de la Municipalidad de Rosario. “A raíz de la magnitud de la violencia sufrida y los golpes recibidos, Agustina había sido atendida en el Hospital Alberdi en enero de 2021 por lesiones ocasionadas por su ex pareja, y desde allí se había articulado el ingreso al Centro de Protección”, explicaron desde el organismo de la Defensoría del Pueblo.

Agustina tiene 39 años de edad y desde el principio las especialistas evaluaron un riesgo grave “por la violencia padecida y la situación de extrema vulnerabilidad socioeconómica, agravada por ser sordomuda y analfabeta”. “Desde el CAV se abordó el caso interdisciplinaria e interinstitucionalmente, con la participación indispensable de una intérprete de sordos de la Defensoría del Pueblo de Santa Fe, indicaron desde el Centro, y agregaron: “La acompañamos a realizar la denuncia pertinente y se tramitaron las medidas de prohibición de acercamiento y recupero de pertenencias, además de acompañarla a sus turnos médicos”.

Desde el Centro de Asistencia a la Víctima destacaron que “Agustina no posee vínculos afectivos en Argentina, ya que sus hijos y su hermano viven en Paraguay”, y que con ellos se mantuvo “comunicación permanente mientras se diseñaban estrategias para su regreso a Asunción”. Eso finalmente sucedió en avión, luego de las gestiones pertinentes. “Fue acompañada hasta Ezeiza por la intérprete de la Defensoría del Pueblo y, a través de una gestión con la PSA Ezeiza, se le permitió el ingreso hasta la manga a los efectos de permitir la comunicación y entendimiento de A con el personal aeroportuario”, indicaron desde el CAV.

BARRERAS DE COMUNICACIÓN

“En relación a las personas sordas, la principal barrera que enfrentan es la comunicación. En nuestra sociedad, las lenguas hegemónicas son las auditivas orales, tal como es el español. A diferencia de la lengua de señas, lengua minoritaria, el canal por el cual se aprende la misma es viso-gesto-espacial. Dos lenguas completamente distintas que se aprehenden por canales diferentes”, destacaron desde el Centro. Y advirtieron que “las barreras de la comunicación generan consecuencias psicológicas, sociales y relacionales que se agravan dejando a las personas en un estado indefenso y de vulnerabilidad y provocando su revictimización”.

Al respecto, destacaron “la importancia de la presencia de las y los intérpretes de lengua de señas, para brindar accesibilidad a las personas sordas que requieran expresarse, informarse, comunicarse y vincularse en una sociedad más justa en tanto derecho de manera autónoma”.

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