Protocolo de atención ante muerte perinatal

En la normativa aprobada se considera a la que ocurre desde la semana 22ª de la gestación, hasta una semana después del nacimiento, y con la ordenanza se proponen generar modelos de atención sanitaria ante la muerte perinatal que puedan ser estandarizados y comunes a todos los efectores municipales.

La edila María Luz Olazagoitía, autora de la iniciativa  y la que acompañaron con sus firmas Caren Tepp y Jesica Pellegrini; Susana Rueda y Norma López y que además  para la elaboración de la ordenanza se trabajó junto al Observatorio de Violencia Obstétrica, se votó una ordenanza que establece el Protocolo de Atención para la Persona Gestante en situación de una muerte perinatal, para los efectores de la salud pública municipal, el que tendrá la misión de “generar un marco de abordaje que facilite y regule las acciones del personal de salud y garantice la protección de las/los afectadas/os”.

En la normativa aprobada se considera muerte perinatal a la que ocurre desde la semana 22ª de la gestación, hasta una semana después del nacimiento, y con la ordenanza se proponen generar modelos de atención sanitaria ante la muerte perinatal que puedan ser estandarizados y comunes a todos los efectores municipales.

Igualmente se procura “garantizar el ejercicio de derechos, ofreciendo información precisa y comprensible, acompañamiento integral y respeto por las decisiones de la persona gestante y su familia, otorgando ambientes adecuados tanto para la internación como para los momentos de elaboración de duelos”.

Se precisa que “toda institución deberá disponer de un espacio de intimidad durante todo el proceso; siendo internada, si la situación lo amerita en un servicio distinto al de la maternidad, y acompañada de una persona de confianza si así lo desea”. Del mismo modo se dispone que habrá un ambiente “adecuado donde la familia pueda despedirse de su hijo/a si así lo quisieran” y se ofrecerá el acompañamiento de profesionales especialistas en la materia “y propiciar un entorno de contención para que la persona, pareja y/o familia puedan atravesar la pérdida”.

En el articulado se alude a “duelo e identidad” y en tal aspecto se consigna que “la persona gestante tendrá derecho a decidir si tomar contacto o no con el cuerpo sin vida de su hijo/a” y se procurará que en el marco que la legislación y reglamentación vigente permita, la tarjeta identificatoria y el acta de defunción tengan el nombre y apellido, en lugar de las siglas NN”.

Determina también acompañamiento integral posterior y la elaboración de programas formativos de prevención, educación y promoción de la salud que tengan como propósito la reducción de muertes perinatales.

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