Levantamiento militar en Mali y detención del presidente y el primer ministro

El golpe de Estado en Malí fuerza la salida del presidente después de meses de inestabilidad

Tras la dimisión, los militares golpistas anunciaron que pondrán en marcha una «transición política civil» antes de realizar elecciones en un «plazo razonable».

Cuestionado por su pueblo desde hace meses, el presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita, fue depuesto el martes por un golpe de Estado tras una asonada militar en una nueva crisis en este país africano asolado por la violencia yihadista.

En una declaración televisada en la madrugada del miércoles, el presidente Keita, que había sido detenido unas horas antes por los militares, anunció su dimisión, la disolución del gobierno y del Parlamento.

«En este momento preciso me gustaría, al tiempo que agradezco al pueblo maliense su acompañamiento a lo largo de estos largos años y su caluroso afecto, anunciarles mi decisión de abandonar mis funciones a partir de este momento», dijo Keita en una alocución difundida por la televisión nacional ORTM, y «todas las consecuencias que se derivan: la disolución de la Asamblea Nacional y la del gobierno», precisó.

Tras su cese, los militares golpistas anunciaron que pondrán en marcha una «transición política civil» antes de realizar elecciones en un «plazo razonable».

Nosotros, fuerzas patrióticas agrupadas en el seno del Comité Nacional para la Salvación del Pueblo (CNSP), hemos decidido asumir nuestras responsabilidades ante el pueblo y ante la historia», declaró en la televisión pública ORTM el portavoz de los militares, el coronel mayor Ismael Wagué, jefe del Estado Mayor adjunto del ejército del aire, que aseguró que todos los acuerdos internacionales de Malí serán respetados.

DETENCIÓN DEL PRESIDENTE

El presidente maliense Ibrahim Boubacar Keita y su primer ministro, Boubou Cisse, fueron detenidos este martes por la tarde por militares rebeldes, quienes fraternizaron con manifestantes que piden desde hace meses la salida del jefe de Estado y de su gobierno.

El presidente y el primer ministro «fueron llevados por los militares amotinados en vehículos blindados a Kati», donde está el campamento Sundiata Keita, a unos quince kilómetros de Bamako, donde se inició la rebelión al comenzar el día dijo Boubou Doucoure, director de comunicación del gobierno.

Details of the events in Mali remain unclear. But according to witnesses and officials, soldiers seized an important army base in the town of Kati, near the capital Bamako, on the morning of August 18, 2020. (Photo by MALIK KONATE / AFP)

«Podemos decirles que el presidente y el Primer ministro están bajo nuestro control. Los detuvimos en su casa» (en la residencia del jefe de Estado en Bamako), había antes a la agencia AFP uno de los jefes de la rebelión.

Los militares rebeldes tomaron el control del campamento y las calles adyacentes, antes de dirigirse en convoy hacia el centro de la capital. En Bamako fueron aclamados por manifestantes congregados para reclamar la salida del jefe de Estado en los alrededores de la plaza de la Independencia, epicentro de las protestas que afectan a Malí desde hace varios meses, antes de dirigirse hacia la residencia del presidente Keita, según la misma fuente.

Antes del anuncio de la detención del presidente y su primer ministro, los países de Africa occidental, Francia y Estados Unidos habían expresado su preocupación y denunciado cualquier tentativa de derrocar al gobierno.

«Condeno enérgicamente el arresto del presidente Ibrahim Boubacar Keita, (del) primer ministro (Boubou Cisse) y (de) otros miembros del gobierno de Malí y pido su liberación inmediata», dijo el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Moussa Faki Mahamat,en su cuenta de Twitter.

El presidente francés Emmanuel Macron «sigue la situación con atención y condena la tentativa de rebelión en curso», se anunció en París.

El jefe de la diplomacia francesa, Jean-Yves Le Drian, había afirmado antes que condenaba «con la mayor firmeza» este «amotinamiento».

Poco antes de su detención por los militares, el primer ministro Boubou Cissé les pidió en un comunicado hacer «callar las armas», mostrándose dispuesto a iniciar con ellos un «diálogo fraterno para disipar todos los malentendidos».

«Los cambios de humor constatados traducen alguna frustración que puede tener causas legítimas», dijo Cisse, sin dar más detalles sobre las razones de la furia de los militares.

Fuente: El Mundo

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